POETA DE UNA CIUDAD VIOLENTA

 
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POETA DE UNA CIUDAD VIOLENTA

Él vive en medio de una guerra armada,
en la que el vivo al paredón se enfrenta.
Reside en la metrópoli violenta,
ya, ni la autoridad puede hacer nada.

Es tempestad social, más que tormenta:
es temporal en el que pocos ganan,
un granizo metálico de balas,
un diluvio que a niños no alimenta.

Vivir en la ciudad es más que afrenta:
a la existencia y su cuantía santa.
A la paz social es asechanza,
es un insulto, injuria, es una ofensa.

De tantos mártires, ya perdí la cuenta,
¡cuántos perdieron sangre en la batalla!
Vertiéndola en arterias que desangran
en cloacas del olvido, indiferencia.

La iniquidad e inequidad canallas,
y más desigualdad, que se acrecienta,
predice el fin del método perverso
en el que amor y justicia se ausentan.

Y aunque este clima se presente adverso,
no le teme al temporal y nunca calla.
No silencia el poeta sus palabras,
encontrando corazones que se abran
a querer pacificar el universo.

Y disparando poemas y unos versos,
va el poeta con armas desarmadas,
entre calles donde almas desalmadas
juguetean a matar de forma cruenta.

Tal vez sea él, el mártir del mañana
dando su vida en la ciudad violenta.

Copyright © Rubén Sada – 25-04-2010

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A puertas cerradas (Poema alejandrino, de Rubén Sada)

 
A puertas cerradas
 
Detrás de las puertas de miles de casas
hay mundos ocultos, misterios extraños,
condenas, indultos, elogios, regaños,
uniones, cariños, perdón y amenazas.
 
Detrás de esas puertas se tejen historias
de odios, de amores, de cosas que pasan,
de mentes mareadas cual rueda de noria,
enfermas de hambre, alcohol y abundancia.
 
Se cierran negocios, se firman contratos,
se compra el futuro, se vende a la patria.
Profésase el ocio, se aguanta el maltrato,
y alegres festejos de vino y parrandas.
 
Se cuida y se ataca, se toca y se abraza,
se aprecia y rechaza, se vive y se mata.
¡Quién sabe qué pasa a puertas cerradas,
detrás de esas puertas en miles de casas!
 
En mundos cerrados la vida es privada,
soledad y mudez son buenas hermanas. 
Sucesos enlutan tristeza y desgracias:
detrás de esas puertas se odia y se ama.
 
¿En qué tenebrosa conducta se incurre
detrás de las puertas de miles de casas?
Detrás de esas puertas la vida transcurre,
y todo esto ocurre a puertas cerradas.
 
 
Copyright ©Rubén Sada.
 
Publicado en el libro “Antología Los Cinco Sentidos”
de Ediciones Independientes Rubén Sada, 2012

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UNA HISTORIA (Poema de Rubén Sada cuya historia completará cada lector en su propia mente)


UNA HISTORIA

“Aquella flor de tu pelo que yo te robé al partir, de pena se ha marchitado, donosa, al verse lejos de ti.”
La donosa – Sergio H. Villar.
^
Una flor.
Una mujer.
Un hombre.
Una mirada.
Una caricia.
Un beso.
Una ilusión.
Un príncipe azul.
Una bella princesa.
Una promesa de amor.
Una pasión.
Un casamiento.
Un hogar.
Un empleo.
Un ama de casa.
Una madre.
Un padre.
Un televisor.
Una rutina que marchitó a la flor.
Una discusión.
Una traición.
Un grito.
Un altercado.
Un cuchillo.
Un forcejeo.
Un tajo.
Un charco.
Un patio.
Una soga.
Un árbol.
Un salto.
Una razón.
Una pena.
Una historia.

Autor: Rubén Sada

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Quién fue

 

 

Quién fue

 

Desearía saber quién fue el perverso

que quitó identidad en tu documento

y te empujó a atravesar el tiempo

sin la música de los dulces versos.

 

Desearía saber quién fue el maldito

que opacó tus sonrisas con lamentos,

convirtiendo tu gozo en sufrimientos,

cambiando tu alegría en fuertes gritos.

 

Quisiera frente a mí al malnacido

que hurtó tu juventud en un momento,

poniendo en tus pupilas lentes negros,

marchitando tus flores con espinos.

 

Dime quién arrugó tu piel lozana

con las grietas curtidas de los años,

con noches de llanto y desengaño,

quebrando la ilusión de tus mañanas.

 

Di que fue el brazo oscuro del destino

o el rigor tempestuoso de los vientos.

Di que fueron aventuras de tus cuentos

o que fue tu locura y desatino.

 

Di que fue el deseo de tu sexo,

o que fue el producto de un error.

Di que fueron tus párpados inciertos,

di que fueron los engaños del amor…

 

Échale la culpa a tus ancestros…

¡Échale la culpa al mismo Dios!

Mas, no me hagas a mí culpable de esto,

no me digas, amor, que he sido yo.

 

Copyright © Rubén Sada. 

http://rubensada.blogspot.com/2013/05/quien-fue.html