CINCUENTA FORMAS DE DECIR QUE ESTOY LLORANDO POR TI

llanto, tristeza, lágrimas

CINCUENTA FORMAS DE DECIR
QUE ESTOY LLORANDO POR TI
  1. Desde el río
    de mi alma brota un mar de lágrimas.
  2. El frío de mi
    espíritu deshiela llanto y aflicción.
  3. Mi tormentosa
    visión vierte agua y sal.
  4. Llueve mi
    rostro sin consuelo ni refugio.
  5. Truenos en mi
    mente desatan tal tormenta, que
  6. la humedad de
    mis párpados se torna espesa.
  7. Se inundan mis
    cuencas.
  8. La borrasca
    nubla mis ojos,
  9. que son
    aguacero sin calma.
  10. Este líquido
    aluvión en mis mejillas, produce irritación,
  11. y
    mis pupilas se hacen mar.
  12. Mis ojos
    emulsionan sal líquida.
  13. Un océano de
    dudas vuelcan mis lagrimales.
  14. Esta nieve de
    agua en mis ojos, es tan fría como mi alma.
  15. Siento el
    crepitar de la lluvia en mis cansados párpados.
  16. Mis rotos
    cristales derraman angustia.
  17. La sal se hace
    agua en mis mejillas.
  18. Y sangra mi
    herida esta sangre transparente que brota desde el alma,
  19. manantial
    inagotable de llanto y tristeza.
  20. Al derramarse
    mis ojos, mi espíritu es un desierto.
  21. Agoniza mi
    visión, derramándose en tristes versos.
  22. Mis pestañas
    son ramas del sauce, a la vera del río de lágrimas,
  23. un charco de
    agonía que baja a mis mejillas.
  24. Al lavarse mis
    pupilas veo todo más claro.
  25. Mi angustia se
    hace líquida.
  26. Mi pañuelo es
    una venda para mis lastimados párpados.
  27. Mi rostro
    bañado en plata y en hojarasca mi alma.
  28. Mis ojos,
    afluentes de emociones.
  29. Sendas
    cicatrices líquidas afloran hoy de mi vista.
  30. Una vista
    desenfocada por el agua turbia de la angustia.
  31. Mis ojos
    transformados en piélago de tristeza.
  32. La sal se
    precipita de mis ojos.
  33. Siento unas
    gotas en los ojos, remedio a mis desventuras.
  34. Llueve desde
    el cielo de mi mente tormentosa.
  35. Un hilo
    transparente desovillan mis ojos.
  36. Mis lágrimas
    son el río donde navega el barco de mi desilusión.
  37. Desde mis ojos
    brota el flujo amargo del recuerdo.
  38. Del cielo gris
    de mi mente brota la lluvia del desconsuelo.
  39. El cristal de
    mis ojos se opaca en vidrio.
  40. El oleaje
    furioso de mi pecho se ha convertido en cascada en mi rostro.
  41. El canario de
    mi jaula mental se ha convertido en urutaú.
  42. La alegre
    melodía de mi alma es hoy endecha en mis ojos.
  43. Un afluente de
    congojas me moja el alma y el rostro.
  44. Angustia
    líquida desciende desde mis ojos.
  45. Mi tristeza
    destila sollozo y desconsuelo.
  46. La depresión
    de mi alma forma un lago en mis ojos.
  47. Mi mirada es
    vertiente de súplica y sollozo.
  48. Mi atribulado
    alambique mental destila puras lágrimas de sufrimiento.
  49. Se purifica mi
    atribulada alma en crisol de lágrimas.
  50. Una catarata
    de aflicción corre en mis mejillas.
Autor: Rubén Sada.

“En
la literatura se distinguen dos tipos de escritura: La “funcional” y la
“creativa”.(Marcelo Di Marco)
Es
en esta última que precisamente incursiona el escritor.
ESCRITURA
FUNCIONAL.
El
redactor de una noticia en un periódico, o diario, no necesita dar vuelo
poético a su noticia. En el caso de describir un accidente, podría expresar que
“los familiares de la víctima están llorando en desconsuelo” y
cumplir bien con su misión.Se trata de un estilo de escritura “funcional” donde simplemente se narra lo acontecido, relatando los hechos.
ESCRITURA
CREATIVA.
En
el caso de un escritor o poeta que quiera describir el mismo accidente pero
dándole a su relato o cuento un “vuelo poético” o “vuelo
literario”, no es conveniente que se limite a “describir” en
forma simple el suceso, porque esto lo puede hacer cualquier persona sin
necesidad de ser “escritor”. Lo conveniente es agregar al suceso
palabras que lo conviertan en poesía, aún sin serlo.
Para
eso tenemos la gran ayuda de la “metáfora”.
En
el ejemplo que doy arriba, redacté 50 metáforas diferentes sobre el llanto,
aunque no conviene usar más de una o dos en el mismo párrafo. De cada una surge la creación
de una imagen poética o literaria, lo que ayudará a un texto cualquiera a pasar de ser “funcional” a ser “creativo” o “poético” con el simple agregado de unas cuantas imágenes
creativas.

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UNA HISTORIA



UNA HISTORIA
Un hombre.
Una mujer.
Una mirada.
Una flor.
Una caricia.
Un beso.
Una ilusión.
Un príncipe azul.
Una bella princesa.
Una promesa de amor.
Una pasión.
Un casamiento.
Un hogar.
Un empleo.
Un ama de casa.
Una madre.
Un padre.
Un televisor.
Una rutina que marchitó a la flor.
Una discusión.
Una traición.
Un grito.
Un altercado.
Un cuchillo.
Un forcejeo.
Un tajo.
Un charco.
Un patio.
Una soga.
Un árbol.
Un salto.
Una razón.
Una pena.
Una historia.

© Rubén Sada – ‎21‎ de ‎febrero‎ de ‎2012

http://rubensada.blogspot.com/2013/07/una-historia.html

HUNDIDO Y CON ZAPATOS DE CEMENTO

HUNDIDO Y CON ZAPATOS DE CEMENTO

“Hundido en el horizonte soy polvareda que al viento va”. 
Zamba de mi esperanza – Luis Profili

Presumo que te perdí pues no tengo tu presencia,
y me hallo solo en mi ausencia, pues por ti siempre viví.
Me quemé a fuego lento, caminando lentamente,
arrastrando todo el peso de zapatos de cemento.

Estos pesados zapatos que arrastro desde el pasado
me han mantenido anclado a ti y tu bello retrato.
Hoy me siento empantanado a riesgo de estar hundido,
tengo mi espíritu herido, mi corazón quebrantado.

La promesa de los años siempre fielmente cumplí,
con los principios que en mí, de niño se han implantado.
Hoy, la muerte a cada rato, me muestra su rostro feo,
la esquivo como en rodeo y de huir de ella trato.

Quiero llegar al momento ‘confesando que he vivido’,
total, ya lo construido me permite irme contento.
Los zapatos de cemento me sacaré y ya descalzo,
podré hacer frente al cadalso cuando ya no tenga aliento.

Me niego a dejar de amar, me rehúso, me rebelo,
sentirme amado es provecho y de vital necesidad.
Pero hoy me siento deshecho, comprobando que no hay tiempo,
y un bendito salvavidas mi brazo quiere aferrar.

Aquí estoy, empantanado en polvorienta ‘tristoria’
que da vueltas como noria y me tiene abandonado.
El día menos pensado se abrirá mi jaula, y libre
podré atravesar el viento que en el presente es vedado.

Me elevaré así, liviano, por los cielos espejados,
tan blancos y azules claros, de un horizonte lejano.
Mas, hoy, en último intento, aún hundido o enterrado,
a mis pies quiero sacarles los zapatos de cemento.

© Rubén Sada 4-03-2012

http://rubensada.blogspot.com/2013/07/hundido-y-con-zapatos-de-cemento.html