Poemas en números, 2014. © Rubén Sada

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

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¡Vuelvan, hermanas perdidas!

Las Islas Malvinas son argentinas, pero las demás provincias también. Hoy se las descuida, en todos los temas.
Las Islas Malvinas son argentinas, pero las demás provincias también. Hoy se las descuida, en todos los temas.
Cuidemos nuestra república.

 

¡Vuelvan, hermanas perdidas!

Ay, hermanita perdida, hermanita, vuelve a casa.
(Atahualpa Yupanqui)

¡Vuelvan, hermanas perdidas!
Las esperamos en casa.
¡Vuelvan, Soledad, Malvina!
Vuelvan con fe y esperanza.
¡Vengan, hermanas perdidas!
¡Escapen ya del pirata!
Que no las tenga cautivas
como a víctimas de trata.

¡Prometemos ser más buenos,
si vuelven, islas hermanas!
Enderezaremos rumbo
para honrar la azul y blanca.
Ya no habrá más tiranías
que violenten con espadas
y que a nuestro pueblo manso
lo engañen con guerras falsas.

De ahora en más cuidaremos
los límites de la patria
y nuestra excelsa frontera
no será más vulnerada.
No aceptaremos que infiltren
por ella, inicuas substancias:
Ni las drogas ni los narcos…
¡Les damos nuestra palabra!

Haremos que el ancho “Río”
sea nuevamente “Plata”,
y detendremos las sierras
de los bosques que se talan.
Nuestra riqueza, afirmamos,
aquí será repatriada.
No escapará hacia el Imperio
que asalta a cambio de nada.

No agotaremos los campos
por dos dólares la hectárea,
ni entregaremos el oro
por centavos, a las mafias,
mientras miles, en las villas,
con ranchos techos de chapa,
buscan comida en las sobras
y ropas rotas por ratas.

Juramos que a ningún niño
hijo de esta tierra gaucha,
ha de faltarle alimentos
que a mendigar lo obligara.
Que educaremos al joven
en colegios de alta talla
para no exportar cerebros
porque aquí mal se les paga.

Que el viejo, ya jubilado
no estará triste en su casa
porque saquearon su haber
y el de su mujer anciana.
Prometemos ser honestos
encarcelando al que “afana”,
si es funcionario o político,
que reintegre la plata.

Que serán reales los montos
de los negocios que se hagan,
y no engrosados con coimas
que enriquecen al canalla.
Que haremos soberanía
a partir de nuestra raza:
¡No acumulando billetes
impresos por los piratas!

Construiremos más colegios
y menos bingos y salas
de juego en las que, a enfermos
ludópatas se les engaña.
La máquina de recaudar
del juego, desmantelada,
no robará más al pueblo
como hoy les roba en la cara.

Construiremos hospitales
bien equipados, con camas,
para que la salud pública
sea un hecho y no una farsa.
Y la puerta giratoria
que libra al que roba y mata
se detendrá con Justicia,
y al delincuente: jaula.

¡Prometemos ser honestos!
¡Vuelvan, islas hermanas!
No somos gente jodida.
Simplemente erramos traza.
¡Prometemos ser más buenos,
y estar unidos y en calma!
¡Hagan que no sea en vano
tanta sangre derramada!

Desde el Noroeste andino
las saludan Jujuy, Salta,
Santiago del Estero,
La Rioja y Catamarca.
Del Chaco y Formosa, al Norte,
y en Santa Fe, las demandan.
Las quieren de Cuyo y Córdoba,
de Mendoza y sus montañas.

El “Jardín de la República”
presta su alma tucumana
para que vuelvan, airosas,
como premio de la patria.
Las saluda el Litoral,
nuestro ancho mar las abraza.
Festejará, si regresan,
nuestra llanura pampeana.

La Ciudad de Buenos Aires
con fervor de unión las llama.
Las ama todo el país…
¡Patagonia las reclama!
La Nueva Argentina espera:
¡Vuelvan, perdidas hermanas!
Ayúdennos a vivir hoy
la Argentina del mañana.

Rubén Sada. 25/05/2014

LIBRE

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LIBRE

Libre, como el sol cuando amanece yo soy libre… como el mar.

Libre, como el ave que escapó de su prisión, y puede al fin volar. 
(Nino Bravo)


Estoy atrapado en un cuerpo pero es de un ave mi alma.

De afuera verán a un hombre pero es volátil mi áurea.
Parezco un hombre por fuera, tengo un disfraz. ¡Qué falacia!
Este cuerpo no condice con lo que el mismo guarda.

Soy un pájaro que vuela, y libre, en lo alto, anda,

en las alturas del cielo, aunque Dios no me dio alas.
Cuando me pongo a escribir mi espíritu se levanta,
y entre pensamientos y letras con mi pluma hago acrobacia.

Cuando empiezo a leer, veo todo desde una posición bien alta.

No estoy dispuesto a ser hombre que por la tierra se arrastra.
No quiero estar ya más preso escondido tras la máscara.
Yo soy pájaro ataviado que de creerse hombre se harta.

Déjenme volar con libros, y con poesías rimadas.

Ya no seré un ser humano, la gente lastima, y mata.
Me vestiré de avecilla que a nadie molesta y daña,
y me sacaré esta ropa de hombre que se desgasta.

Me quitaré este disfraz, estar en él, no me agrada,

y volaré por la atmósfera silenciosa, azul y blanca.
¡Déjenme despegar libre! ¡Quiero salir de esta jaula!
Este ropaje de carne no le hace bien a mi alma.

Copyright © Rubén Sada. 18/01/2009- Publicado en el libro “Octonarios

21 de JUNIO

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Amor en invierno

21 de JUNIO

 
¿Sabés por qué me gusta el invierno? 
Porque me hace recordar los viejos tiempos 
en los que íbamos de la mano bajo el cielo 
sin importar si era celeste, gris o negro. 

Si a algunos no les gusta los comprendo 
No tienen el fuego que llevamos dentro. 
Tal vez prefieren pasarla de paseo 
aguantando el calor de los infiernos. 

¿Sabes por qué me gusta el invierno? 
Porque tengo como aliado al viento 
que transporta hasta ti todos mis besos 
aunque de a ratos me halle un poco lejos. 

¿Sabés por qué me gusta este solsticio? 
Porque escapamos juntos del bullicio, 
para disfrutar lo que se nos hizo un vicio, 
sin tabúes ni vergüenza ni prejuicio. 

Amor, prefiero mil veces el invierno, 
porque yo soy la estufa de tu cuerpo, 
que se refugia en el nido de tu pecho 
y el que calienta todos tus deseos. 

¿Sabés por qué me gusta este período? 
Porque nos damos un amor recíproco, 
para no enfermar es el mejor antídoto, 
y nuestros cuerpos bailan al unísono. 

El veintiuno de junio es el invierno, 
el veintiuno de junio lo festejo, 
porque es la noche más larga del año 
y habrá un minuto más para amarnos. 
 
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Copyright Rubén Sada 2006-2013. 12-06-2007

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BALANCE POSITIVO (Soneto para el amor en la tercera edad)

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BALANCE POSITIVO 

Si en nuestras vidas hacemos un balance
que evaluar felicidad nos lo permita,
conservamos nuestra alforja bien llenita
de mucho amor, ternura y buen romance.

Pues superamos problemas y percances,
y no hubo nada que al rencor admita,
hemos vivido una satisfacción bendita
aún durante épocas de feo trance.

Pues en ambos, reinó siempre el coraje
de enfrentarnos a los vientos agresivos,
sin querer nunca abandonar el viaje.

Y haciendo hoy un examen exhaustivo:
un beneficio fue este aprendizaje,
por lo que creo que el balance es positivo.

Autor: © RUBÉN SADA, 06-03-2009

Incendio en la era (Poema de Rubén Sada)

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INCENDIO EN LA ERA

Érase una vez en el campo,
un trigal había que cosechar.
Se hallaban muchos campesinos
trabajando en ese lugar.

Fue muy dura allí la vida,
cuando a mano había que cultivar.
El trabajo era arduo, y pesado
y bebiendo… se iban a motivar.

Ellos llevaban botellas de vino
y el alcohol los iba a incentivar,
y algunos, medio borrachos
el pesado trabajo podían aguantar.

Dos hombres mientras espigaban
se pusieron por una mujer a luchar.
El alcohol los ponía muy malos,
a botellazos comenzaron a pelear.

Los trozos rotos de las botellas…
y el sol comenzando a brillar.
Hicieron de lupa varios vidrios
que quedaron tirados en el lugar.

Brilló ardiente el rey del mediodía
y las espigas comenzó a quemar.
Si el incendio el lugar dominaba
ya no habría trigo ni habría pan.

Entonces pronto avisaron al pueblo:
“La era del trigo se empieza a incendiar.”
Salieron las personas de sus casas
con la noble intención de ayudar.

Traían muchos baldes con agua
pero muy poco parecían auxiliar.
El incendio en la era fue muy grande
y al Rey Sol nadie le pudo ganar.

Hasta allí acudió una muchacha
dejando a su bebé en su hogar.
Sabía que si la era se quemaba
por un tiempo no habría pan.

Con toscos elementos precarios
y sin elementos de seguridad,
intentaron apagar el fuego,
pero el calor empezó a sofocar.

El humo era bastante irrespirable
y la piel se le empezó a tiznar.
Sus pulmones ya no resistían,
pero había que seguir hasta apagar.

Llegaba ya por fin la noche
y la reina luna comenzó a brillar.
Las personas volvían a sus casas
contentas de que lo pudieron lograr.

Regresaron cantando muy alegres:
“El fuego no nos pudo dominar”.
“Somos un pueblo más fuerte que el Sol.”
“Ni Dios contra nosotros podrá.”

Pero el áspero humo, irrespirable,
se cobraría otra víctima más.
Y la muchacha se acostó, cansada,
y ya nunca volvió a despertar.

Hoy el pueblo entero está de luto
por esa muchacha que quiso ayudar.
El cielo, oscurecido por el humo.
Y un niño todavía espera a su mamá.

Copyright © Rubén Sada.

Publicado en el libro “Increíblemente bella“, Ediciones Independientes Rubén Sada, 2009